Zacatecas ¡heme aquí!

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Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

Inmenso júbilo y alegría se desbordó la mañana del primer día de marzo, cuando el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, se reunió con sus hijos en la fe de Zacatecas, con los cuales celebró la Unidad Perfecta en que vive la Iglesia por la comunión con Cristo.

La cita fue en el Palacio de de Convenciones de Zacatecas, lugar emblemático de la capital. Como es común ya ver en los diferentes lugares donde el Apóstol de Jesucristo se ha presentado, ríos de gente, con sus vestiduras blancas, comenzaron a llegar de diferentes puntos. Aunque el Evangelio de Cristo fue predicado en los años 40 no permaneció aquí, el Apóstol de Dios, Aarón Joaquín, recogió a los hermanos a la ciudad de Guadalajara como medida de protección pues la intolerancia y el fanatismo fue origen de muchas de sus sufrimientos. Con los años volvió a brotar la esperanza en los años 80. En la actualidad se encuentran siete iglesias (Jerez, Juchipila, Coecillo, Fresnillo, Cicacalco, Milagros y Cuauhtémoc, la más antigua) y nueve batallones (Jalpa, Sombrerete, Guadalupe, Loreto, Nochistlan, Rio Grande, Tlaltenango, Zacatecas Bicentenario y Zacatecas Centro).

Para esta ocasión los hermanos se regocijaron acompañados del coro de Aguascalientes, el coro de la colonia La Presa de Guadalajara y con el coro del estado anfitrión, unieron voces que encendieron aun más el fervor espiritual. Cuando entonaron el himno de ¡Aleluya!, las exclamaciones espirituales se dejaron escuchar animando más a los hermanos que ya se acomodaban con sus palmas en sus manos y sus anhelos espirituales a flor de piel.

El servicio de adoración dio comienzo cuando tomó la palabra el P.E. José Hernández, ministro en Atlanta, Georgia, en punto de las 10 de la mañana, con el canto 447 Qué grato es llevar en el alma un recuerdo, compartió su testimonio, la transformación que experimentó él y su familia cuando llegó la Salvación a través de la palabra de un auténtico Embajador de los cielos.

El Apóstol de Jesucristo llegó cerca de las 10:30, acompañado de su esposa, la hna. Alma Zamora y la hna. Eva García, así como los pastores invitados para colaborar en esta etapa de su Gira Universal. Su presencia encendió más los corazones, fueron los niños de diferentes edades quienes le recibieron a la entrada del recinto, a los cuales se acercó a prodigarles bendiciones, tocó algunas cabecitas mientras miraba la demostración del reconocimiento de sus almas a través de sus lágrimas que corrieron con total libertad por sus mejillas. Cuando pasó por la pasarela principal las manifestaciones de la Iglesia no se quedaron atrás, sacudían sus palmas al son de su corazón que se estremecía de emoción y todos juntos acompañaron al Apóstol de Dios a orar en agradecimiento por ese hermoso momento.

Después de la oración comenzaron a entonar su canto de bienvenida, inspiración de una hermana de Fresnillo, Gloria De la Rosa: “Zacatecas, tu tiempo ha llegado”, cuyas palabras expresaban el gozo, la dicha de tenerlo entre ellos.

“¡Con amor le recibimos, Zacatecas le ama en gran manera y sus hijos le decimos: ¡heme aquí!” cantaron.

El P.E. Roberto Montiel E., responsable del Distrito V, que abarca ese Estado, saludó al Apóstol, dijo sentirse honrado de representar el deseo de todos los hermanos, expresar los sentimientos de júbilo; dio testimonio de cómo la iglesia se llenó de vida en cuanto supo de su visita, con la certeza de encontrar éxito y triunfo desde el momento que él pisó tierra en ese lugar. Que en su presencia hallaron consuelo y paz, amparados en su amor que se manifiesta de muchas formas. Agradeció al Ungido de Dios sus cuidados, entre ellos el haber enviado jóvenes a traer la palabra de vida, y culminó con una frase: ¡Bienvenido a esta su casa, a su estado, aquí están sus hijos!

Salutación apostólica

El Apóstol de Dios expresó también su alegría de encontrarse con ellos y ver sus rostros, “Zacatecas ¡Heme aquí! …vosotros, pequeñitos, sois muy amados del Señor!”, manifestó que su visita no fue por motivación carnal sino del Señor que le envió: “¡Ve y abrázalos, ve, cobíjalos, diles que no están solos, que son mis hijos, que los amo!”.

“Mi saludo en este hermoso encuentro es de Unidad Perfecta, la cual acabamos de alcanzar… mediante la participación de la Santa Cena”, recordó la celebración espiritual que se dio el 14 de febrero en la ciudad de Bernardino en E.U. con más de 100 mil personas, el júbilo que vivieron y que no disminuye en nada al estar allí con ellos en ese momento. Afirmó que la Iglesia está unida a Dios, a Cristo y a la Elección por el sublime sacrificio que hizo el Señor, resaltando lo hermoso de esa unidad tomando las palabras del salmista: Mirad cuán bueno y delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía, porque allí envía Jehová bendición y vida eterna (v. Sal. 133)

Que en esa unidad perfecta abría sus brazos para decirles que los amaba con todo el corazón, entregado a su servicio hasta el último aliento. Externó el anhelo que sintió de ir a pesar de que le aconsejan los hermanos ir despacio para tener descanso, afirmó que se sentía renovado con ellos, fortalecido cada vez que estába entre su Iglesia, en una presentación como la de ese día. “vosotros sois mi gozo, -señaló-…sois mi gloria, sois mi corona, mi comida, mi descanso, vosotros sois mi destino”, y volvió a tomar las palabras de un salmo: Las cuerdas me han caído en lugares deleitosos (v. Sal. 16:6), “Heredad mía, ¡sois hermosos! Para su hermano Naasón”. En esa alegría invitó a entonar la alabanza 114 Cuando Cristo me encontró… himno que exalta la libertad que encontraron por el sacrificio del Señor, muerte que recordaron en un Santo Memorial el mes pasado.

Consejo apostólico

Como introducción a su consejo espiritual, el Apóstol de Jesucristo mencionó que en ese Estado fue donde envió el mayor número de batallones puesto que existe una verdadera oportunidad para transformar los corazones por medio de la palabra, profetizó el florecimiento de los Hijos de Dios, los cuales tienen una hermosa enseñanza llena de principios, valores y respeto a su prójimo.

Explicó que su tema es para beneficio a la Iglesia Universal pues a través de las redes sociales participaban de ese encuentro, cumpliendo la encomienda que le dio el Señor cuando le dijo: Naasón, tú estarás al frente de mi pueblo…dijo que deseaba compartir lo que significaba para él esta orden. Lo llamó una santa responsabilidad para guiar, una obligación de proteger y cuidar, de hablar y enseñar, y mediante esa Autoridad, mantener a la Iglesia perfectamente unida a Dios, a Cristo y a la Elección. Responsabilidad que se convierte en un placer y una gloria al atender y servir a la Iglesia amada de Jesucristo. Señalo que el amor depositado por Dios en su corazón y el vínculo sagrado con que le unió a la Iglesia el 8 de diciembre de 2014, lo constreñía a seguir edificando el cuerpo de Cristo, perfeccionado a los santos y conduciendo a la vida eterna.

Refirió las palabras que utilizó al saludarlos al principio, con la unidad perfecta, frase que retomó para su tema: La unidad perfecta que reina en la Iglesia. Aclaró que esa unidad no es la que el mundo conoce pues esta tiene límites, restricciones cuando no hay acuerdo entre los seres involucrados, no así la unidad que es del Espíritu. Para ello tomó el texto de Efesios 4 verso 3 en adelante: Solícitos en guardar la unidad del espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos…

Explicó que el que busca esa unidad actúa con diligencia, con cuidado. Para la humanidad la unidad es una de sus máximas aspiraciones pero no la han alcanzado, puesto que lo contrario, la desunión, es la causa de muchos malos, de pleitos, de guerra y muerte.

El consejo es ir con cuidado al guardar esa unidad, pues no es carnal. Es una Unidad espiritual, proviene de Dios y por ello es perfecta, señaló. Y procedió a explicar cómo conocer cuando se está en esa unidad perfecta, guiando su consejo paso a paso a través del texto de Efesios, en seis puntos:

Un cuerpo

La unión de la Iglesia del Señor es como un solo cuerpo, dijo, y para ampliar este punto tomó lo que habla el Apóstol Pablo en su primera carta a los corintios, capítulo 10 verso 16 La copa de bendición que bendecimos ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo pues todos participamos de aquel mismo pan.

Cuando alguien que tiene la Autoridad de Dios toma ese pan y esa copa y los bendice, es entonces que representan la carne y la sangre del Señor. No es una transformación como lo dice el hombre en una doctrina errónea, advirtió. Y al tomar y comer de ese pan y de esa copa bendecida, se toma parte de esa comunión, integrados al cuerpo de Cristo, ello significa que dejan de ser imperfectos y pecadores, puesto que ninguna cosa inmunda puede estar ante la presencia de Dios (v. Apoc. 21:27). Es por eso que también es necesaria la oración de intercesión de un Siervo de Dios, como la que él, como Apóstol, siempre hace rogando al Señor que disimule las faltas de todos los que se acerquen con sinceridad, con el corazón contrito y humillado a fin de participar con libertad de esa comunión y estar en esa unidad perfecta, en perfecta limpieza.

Un Espíritu

Explicó que este segundo punto es la unión del Espíritu con nosotros mismos, con sus hermanos y con Jesucristo aunque cada uno sea diferente, con distintas personalidades, y que esa unión también es con Dios.

Una misma Esperanza. Tercer punto que el Apóstol señaló. La esperanza que no está puesta en lo material sino en los cielos. Recalcó que no es la esperanza del hombre que está en la Tierra, sino aquella que comparte toda la Iglesia de morar en el reino de los cielos. Esta esperanza solo se logra con una condición, como lo dice en Colosenses 1:5… la esperanza que está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio…

Esperanza no la da el hombre, por más capacidades que tenga, por más años de estudios que lleve, ni es por tradiciones ni costumbres o estudios científicos. Muy diferente a la esperanza que ofreció Dios. Mencionó las palabras del texto que dijeron aquellos varones a los discípulos cuando vieron ascender al Señor: ¿Por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús… así vendrá como le habéis visto ir. (v. Hechos 1:11). El mismo Cristo les dijo:

Voy pues a preparar moradas para que donde yo estoy, vosotros también estéis (Juan 14:2). Precisó que la esperanza tampoco se basa en milagros ni en las riquezas materiales, lo cual no significa que en la Iglesia del Señor no haya milagros y maravillas puesto que todos los días hay prueba de ello. No es el circo y el espectáculo que el hombre ofrece haciendo de los milagros la base de su doctrina. Para la iglesia el milagro solo es una añadidura que Dios hace en sus vidas pues Cristo exhortó a buscar primeramente el reino de los cielos y su justicia (v. Mateo 6:33).
Cuando llega la enfermedad, la necesidad, a diferencia del mundo, la Iglesia tiene a quien recurrir… Clámame en el día de tu angustia… (v. Salmos 50:15). Para puntualizar la diferencia entre la esperanza del hombre basado en su criterio personal o en la ciencia, que se centra en lo terrenal, y la esperanza basada en la palabra del evangelio que está puesta en los cielos, recordó lo que vio Esteban cuando lo apedreaban, aparentemente lo habían dejado solo pero el Señor le permitió ver esa esperanza: Veo los cielos abiertos y al hijo del hombre sentado a la diestra… (v. Hechos 7:55).

Un Señor

Para explicar el cuarto punto citó Hebreos 1:1 al 6 Dios habla por medio de su Hijo Jesucristo a quien constituyó heredero de todo y por el cual hizo el universo. Esa herencia no se reduce a lo material puesto que todas las riquezas del mundo dijo que son algo mínimo y sin importancia, puesto que hizo todo el universo por él. Herencia que abarca también el mundo espiritual, y citó el mismo capítulo de Hebreos en el verso 6 donde Dios ordena que le adoren todos los ángeles, seres celestiales creados única y exclusivamente para dar la gloria y alabanza a Dios. Cuando uno de ellos falló, fue arrojado junto con otros… y quedaron advertidos, dijo el Siervo de Dios. Cuando el Señor ora y le dice a su Padre que ha cumplido lo que le ha ordenado: Glorifica a tu hijo con aquella gloria que tenía antes de que el mundo fuese… (v. Juan 17:5) cumpliendo su cometido, entonces Dios ordena: adórenle todos los ángeles. Razón por la cual, dijo el Apóstol, todos los que creemos en un solo Dios, obedecen ese mandamiento, al nombre de Jesucristo se doble toda rodilla (v. Filipenses 2:9-10). Repitió la frase que en otras ocasiones ha expresado a la Iglesia: a Dios se le adora por esencia y a Cristo por obediencia. A Dios que es el Creador el único benefactor, a Cristo quien dio su vida.

Nuevamente hizo hincapié en lo equivocado de las doctrinas humanas que se buscan más señores, a los que llaman santos porque “hacen milagros”. Advirtió que Satanás también puede hacer milagros y con ello engañar a los hombres. Aún los apóstoles, como mensajeros, enseñaron a quien se debe adorar. Dijo que él no podía permitir que la adoración se la dieran a él pues sería un traidor y engañador. Como Apóstol de Jesucristo enseña que solo hay uno al que se debe adorar, a Dios y a su Hijo, que desde hace dos mil años ya nos estaba viendo… “no te ruego solamente por estos sino por también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos”. (v. Juan 17:20-21). Para que haya unidad perfecta solo se debe tener un Señor, indicó lo que está en las Escrituras pues nadie puede servir a dos señores porque va a quedar mal con uno. (v. Mat. 6:24).

Una fe

Hay quien predica que donde quiera hay salvación para el hombre, que aunque no crean todos llegarán con Dios. Otra falacia, doctrina de demonios, dijo, que confunde a las personas, si así fuera, pues ¿para qué murió Cristo?, preguntó, y con tanto sufrimiento. Para explicar el quinto punto solicitó leer la primera carta del Apóstol Pablo a Timoteo, 3:14… esto te escribo… para que si tardo sepas como conducirte en la casa de Dios que es la Iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad. Remarcó la existencia de una sola iglesia, no muchas, aunque se digan cristianas tienen sus propios razonamientos y criterios. Explicó que Cristo dejó un testimonio, las Sagradas Escrituras, regla para que a través de ella se compare lo que dicen y compruebes si es verdad o mentira, aconsejó que de todo pidieran razón y no dejarse deslumbrar por una aparente sabiduría. Como ilustración tomó el ejemplo de David, cómo vio a Goliat, al que comparó con Dios y lo vio insignificante: Hoy Dios te va a entregar en mis manos, le dijo al gigante (v. 1 Sam. 17:45).

Solo hay una Iglesia que Cristo fundó. Recodó también el texto de Cantares: 60 son las reinas y 80 las concubinas, las doncellas sin número, más una es la paloma mía (v. Cant. 6:8-9)

Un bautismo

El bautismo en la iglesia del Señor es único. A modo de reflexión preguntó a qué edad había sido el bautismo de Jesús, señalando que fue en una edad adulta, consciente de lo que hacía, responsable de sus propios actos, a diferencia de los niños pequeños que los padres llevan a bautizar en una enseñanza de hombres.

La primera regla para aceptar a Cristo, señaló, es creer. (v. Mar. 16:16). Tampoco es decisión de los padres. Ni el padre por el hijo, ni el hijo por el padre. El ama que pecare, esa morirá (v. Ezequiel 18:20). Pero también dice en Señor que el que quiera seguirlo, decisión que viene de un libre albedrío, señaló el Apóstol. Luego refirió de todos aquellos que siguieron al Señor, pero que solo lo buscaron por los milagros por la comida porque lo dejaron en cuanto comenzó a predicar su evangelio, y la palabra de vida la hicieron a un lado. Ejemplo distinto dejó Cornelio, que siendo un buen hombre, justo, que oraba y daba limosnas, y el Señor, por medio de una visión le hace ver que tiene que enviar por el Apóstol para que le indique lo que debe hacer para alcanzar la salvación. Y obedeció, envió a buscar al Apóstol, con su palabra creó en él la fe que lo lleva a su bautismo. (v. Hechos 10).

Otro requisito del bautismo es el nombre. ¿Cuál es? Jesucristo. Otra vez, contrario a lo que predica el hombre con la Trinidad, formula que no menciona ningún nombre, por lo que ese bautismo que no tiene validez. Hizo de nuevo el Siervo de Dios una comparación de las falacias del hombre y lo que establece Cristo y que fue enseñado por sus apóstoles, como lo hizo Pedro en Hechos 2:38. Arrepentíos y bautícese cada uno en el nombre de Jesucristo.

Enseñanza que por revelación sigue llegando a través de sus Enviados, como lo fue Pedro, Pablo, Aarón y Samuel Joaquín y en la actualidad en Él, no cambia. Lo que establece el Señor no se puede cambiar, recordó el texto bíblico: El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (v. Maeo 24:35)“Dios no impone su doctrina, la da a conocer” – aclaró el Ungido del Señor, para que el hombre decida si irse, como el joven rico que tuvo por más estima sus riquezas, trasgrediendo con ello el primer y gran mandamiento: el de amar al Señor con todo el corazón, con todas sus fuerzas, su mente y su alma y sobre todas las cosas (v. Marcos. 12:30). O si decide quedarse, como lo hizo Zaqueo que lleno de alegría le dio más valor a la salvación de Dios. Puntualizó que no está cerrado el reino de los cielos para los ricos porque existen pobres que no entrarán por endurecer su corazón.

Y para aquellos que no quieren aceptar por aferrarse a las costumbres enseñadas por los padres, citó las palabras de Jesús: el que ame a padre o madre más que a mí, no es digno de mí (v. Mat. 10:37). Siguiendo con el texto principal de Efesios, el Apóstol del Señor tomó un punto final:

Un Dios y Padre de todos

Solicitó leer en Deuteronomio 6:4 Oye Israel, Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Enseñanza que dio el Siervo de Dios Moisés a Israel que arrastraba las creencias politeístas de Egipto, que usaba las figuras de anímales para representar a sus dioses, ello explica porqué se hicieron un becerro de oro cuando Moisés tardó en bajar del monte.

Dio realce a la exhortación de Moisés de que escuchara puesto que la fe no se hereda ni es de tradición, sino es engendrada a través del palabra del Evangelio, debe la persona de entender y después decidir. Aconsejó lo mismo que el Señor: escudriñar las escrituras, pero acaró que no es solo leer sino entender.

Para terminar su disertación tomó la primera carta de los corintios el capítulo 15 verso 25 para explicar que en llegará el momento, después de reinar y poner a sus enemigos por estrado de sus pies, cuando Cristo se sujetará a Dios.

“Esta es la unidad perfecta” dijo el apóstol, unidad que no es parte de una moda, ni es por conveniencia ni simulada, está basada en la razón y la verdad. Es esencia, sincera, espiritual. Dios, Cristo, Elección e Iglesia. Aconsejó no perder la libertad, que su enseñanza la llevaran en el corazón, la encendieran, la escudriñarán para valorara y sopesar si es verdad o no. A las personas ajenas a la iglesia y que honraron con su presencia, les dijo que la verdad anunciada por él estaba respaldada, porque es lo mismo que enseñó Pedro, Pablo y los apóstoles contemporáneos Aarón, Samuel y hoy Naasón Joaquín.

Solicitó que los coros entonara el himno cuya letra habla de un Señor, una fe, un bautismo, para despedirse de ese lugar. Entre aclamaciones de gozo y glorias a Cristo los presentes escucharon el canto, mientras el apóstol hacía énfasis en las frases que se entonaban, expresando bendiciones para el Estado. Al final oró en favor de Zacatecas solicitando a Dios la transformación de todos los corazones a fin de que sean convertidos en sus hijos que le sirvan día y noche, aun aquellos que hacen el mal al escuchar su Palabra cambien sus vidas.

-“Bendice este Estado, bendice a los municipios, que sean testigos que tú me has enviado cumpliendo las promesas que tú me has dado”. Animó a los hermanos mostrar valor y esforzarse para que se cumplan las promesas, repitiendo las palabras dichas a Josué: no tengas temor porque voy a estar contigo, sé valiente y esfuérzate… (v. Josué .6). Habló de grandes bendiciones para su Estado pero solo si hablan, predican, dan testimonio de la verdad y no se cruzan de brazos.

“Si así lo hicieren y no te avergonzares, si saliesen a las calles, yo te repito las palabras que el Espíritu de Dios les ha dicho: no te avergüences ni tengas temor, esfuérzate y sé valiente. Aunque peleen contra ti, ten la seguridad Jehová de los ejércitos está contigo. Zacatecas Dios te bendiga”.

Caminó por el pasillo entre las manifestaciones de reconocimiento y de gozo de los hermanos que volvieron a sacudir sus palmas en señal de júbilo, mientras las notas de un canto se elevaban por encima de los ¡gloria a Dios! y ¡Aleluya!, ¡Dios lo bendiga!, ¡lo amamos!

A la salida del recinto recibió un reconocimiento por su labor social en manos del presidente municipal de Cuauhtémoc, Juan José Álvarez Martínez; también saludó personalmente al Lic. Jesús Quezada J. Director de Asuntos Religiosos de Zacatecas, en representación del gobierno estatal; al presidente municipal de Nochistlan, Armando Delgadillo Rubalcaba. También estuvieron presentes: el diputado local Adolfo Zamarripa, el Secretario de Salud del Estado, Gilberto Breña y el presidente municipal de Jalpa, Federico Robles Sandoval.

Cuando partió del lugar, el gozo de los hermanos se manifestó en los cultos de adoración de iglesia y en de cada batallón, acompañados por los ministros que van con el Siervo de Dios. El Apóstol Naasón Joaquín también se gozó visitando dos batallones esa tarde, uno en el municipio de Guadalupe y el otro en Zacatecas bicentenario, dejando en cada uno más bendiciones y promesas de prosperidad.

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Author Bio

Ivan Hernández

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