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Una oración que alienta el alma en Colonia Bethel

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GUADALAJARA, Jal. A 25 de abril del 2019 (Berea Internacional).-

“¡Soy Apóstol! No hay mayor título que este, es el título más hermoso que existe, es el título que Dios me dio y el reconocimiento de toda la Iglesia”.
Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García

La Iglesia del Dios Vivo, Columna y Baluarte de la Verdad: La Luz del Mundo en la colonia Bethel de esta ciudad, se unió en la alegría espiritual y material de acompañar, en las primeras horas de esta mañana, al Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García a elevar su oración al Señor para dar gracias por todos los favores recibidos y adorar su santo nombre.

Toda la Iglesia que se reúne en la colonia Bethel, recibió con piedad e inmensa alegría la presencia del Apóstol de Jesucristo, el pueblo del Señor sabe que cuando él se presenta delante de Dios, el Señor escucha toda petición y es contestada en favor de su Iglesia, de su ministerio y de su elección.

Al término de su oración, el Varón de Dios dirigió unas palabras al coro de la Iglesia que estaba reunido para adorar a Dios y alegrar a la Iglesia con sus alabanzas, y les platicó sobre un hermano que le daba testimonio a una señora en su día de trabajo y el hermano la invitaba a la oración donde solamente el hermano se reunía con los batallones, a partir de aquella tarde, la señora empezó a asistir a las oraciones hasta que pidió su bautismo. La gente que pasaba por el lugar donde se llevaban las oraciones, se detenía a escuchar las alabanzas y al hermano le llamaba la atención que se ponían a comentar; el Apóstol del Señor hizo referencia a las palabras del hermano y dijo: “Los comentarios de las personas eran: Ve los ángeles que están entonando sus alabanzas. Entonces el hermano dijo: Voy a realizar un bautismo y lo voy a hacer en la plaza, para que todo el mundo lo vea; porque ahí Dios me demostró que Él está con nosotros.

Hoy llego a la casa de oración a hacer mi oración y escucho estas hermosas alabanzas… Y me hacen pedirle al Señor con todas mis entrañas en favor de vosotros y recuerdo aquel testimonio que me platicó el hermano joven y les digo: Ustedes son los ángeles que con sus alabanzas me alegran y hacen que de mis labios salgan palabras de bendición a favor del pueblo del Señor. ¡Coro de gloria, ángeles de Dios que entonan esas alabanzas celestiales! ¡Dios les pague por acompañarme, por permitirme poder pedir por mi pueblo!”.

Luego se dirigió a su casa y habló un momento con el cuerpo ministerial para darles un consejo y externó: “Voy de lugar en lugar y siempre veo a la Iglesia trabajando; ¡cómo no sentir orgullo!, son un pueblo que se desborda de amor, de entrega,… Los niños, los jóvenes me llenan de orgullo; veo su trabajo, veo el orgullo que sienten de ser parte de este pueblo. A cada uno de nosotros, Dios nos dio un don y es nuestro deber trabajarlo porque lo que Dios nos promete es algo grandioso. A todos nos conviene trabajar por el Señor, porque hay algo muy hermoso que Él nos prometió.

En ocasiones buscan darme un título para dirigirse a mí o presentarme, como Maestro, Doctor; pero yo les digo: ¡Soy Apóstol! No hay mayor título que este, es el título más hermoso que existe, es el que Dios me dio y el reconocimiento de toda la Iglesia. Para mí, el mayor reconocimiento que yo tengo son las lágrimas de los niños, de los jóvenes, de toda la Iglesia; la Iglesia se alegra en grande manera por reconocer a su hermano. Los título que le otorgan a su hermano, humanamente, son por el orgullo que la Iglesia siente por mí.

Digan a las iglesias que me siento orgulloso de cada uno de ellos, tomo un tiempo de mi día para ver las redes sociales y estar en contacto con todas las actividades que realiza la Iglesia en todo el mundo, ¡qué bonito es verles a todos trabajando!”. El Apóstol del Señor mencionó que se sentía orgulloso de saber que muchos ministros ya habían mejorado sus hábitos alimenticios en beneficio de su persona, a través del programa apostólico de salud que se lleva a cabo en toda la Iglesia del Señor.

También hizo referencia acerca del medio de comunicación oficial de la Iglesia que es Berea Internacional y dijo: “Cuando puedan, manden sus saludos a Berea y su trabajo que realizan, yo abro la página de Berea todos los días, porque de ahí me conecta con todas las páginas de las iglesias y veo su trabajo constantemente. Manden sus saludos de felicitación a Berea para que yo los pueda ver todos”.

El Siervo de Dios se despidió de los ministros que le acompañaron diciéndoles: “A seguir adelante hermanos, no hay descanso hasta llegar. ¡Dios les ayude!

Fuente: Berea Internacional.




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