Presentación del Apóstol de Jesucristo en Hermosa Provincia

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marzo 15, 2015

Presentación del Apóstol de Jesucristo en Hermosa Provincia: inicia su Segunda Gira Universal

El domingo 15 de marzo, el Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García presidió la Es cuela Dominical en el templo de la colonia Hermosa Provincia. Estuvieron reunidas, además de la Iglesia local, las 46 iglesias de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), a quienes el Siervo de Dios invitó.

El D.E. Nicolás Menchaca inició la consagración previa a la presentación apostólica. El reloj marcabalas 10:45 de la mañana cuando se abrieron las puertas de la Casa Grande y el Apóstol de Jesucristo encaminó sus pasos a la Casa de Oración. En su trayecto saludó a Iglesia congregada mientras el sonido de las trompetas anunciaba su llegada al recinto espiritual.

Todos los hermanos que se encontraban en los atrios del templo y en la Glorieta Central externaban sus manifestaciones de amor. En la explanada del Templo el Apóstol del Señor volteó hacia la Calzada Dr. Samuel Joaquín y dijo a la multitud de hermanos ahí reunidos: “Dios los bendiga les pague por acompañarme a mi segunda gira universal”. Entre tanto, el Coro entonaba las estrofas del himno insignia del Ministerio Apostólico: “Después de la batalla Dios nos coronará…”. La Iglesia no cesaba de glorificar al Señor.

Salutación apostólica

Al llegar a su ministerio invitó a la Iglesia a acompañarlo en una oración. Al término de ella se dirigió a los hermanos de la Zona Metropolitana de Guadalajara con las siguientes palabras:

“Mucho me he alegrado con ustedes al ver la alegría que experimentáis. Dios los bendiga, hermoso Cuartel General –en relación con la iglesia de Guadalajara–. La paz del Señor sea con ustedes, hermoso coro de la Iglesia”.

“Han pasado tres meses y para su hermano han sido tres meses de mucha alegría. Mañana su hermano saldrá a su segunda gira universal para consolidar, consolar y animar a la batalla a toda la Iglesia del Señor, porque la promesa de Dios es esta: ‘Si ves a este pueblo grande, yo lo he de engrandecer mucho más’.

En su mensaje apostólico recordó que así como Dios otorgó la victoria a Israel derribando los muros de Jericó, así también en este tiempo la victoria Dios la dará. El engrandecimiento es de Dios –dijo–, pero Él quiere hacernos parte de su historia, de sus triunfos, de sus victorias…

Consejo de ánimo y responsabilidad

En su mensaje de despedida, añadió: “Antes de irme quiero dejarte un consejo de ánimo, pero también de responsabilidad. Es momento de que nosotros sigamos adelante, pero comprendiendo y entendiendo lo que Dios ha hecho de nosotros.

“No cualquiera puede entender lo que lee porque la sola letra mata, por eso yo les digo que cuando leáis la Biblia lo primero que tenemos que hacer es orar. Hay un libro por Dios inspirado y que es un manantial de verdades eternas, es el que ha venido a romper las cadenas del pecado, de la ignorancia y del temor”.

En este tenor, puso de ejemplo al Eunuco que no comprendía las Sagradas Escrituras hasta que hubo, de parte de Dios, un hombre que le explicó. “Yo me alegro con verte y contemplar la aceptación a la Elección que Dios ha hecho en esta Era. Aunque ya me dijeron los nombres de aquellos que no creen en mi Elección, no me importan, pero tú si me importas: ‘Me importa el ignorante, el pecador, más no el impío. Dirán algunos: ‘Pero cómo que le importa el pecador, si fuera hombre de Dios sabría…’. Pues porque soy hombre de Dios digo: ‘Si alguno ha cometido falta, en este Ministerio de Reconciliación puede volver en amistad con Dios.

Las honrosas vestiduras de los hijos de Dios

En otro momento, el Apóstol del Señor hizo un paralelismo entre la historia de Israel, que quedó para nuestra enseñanza como un bosquejo, y el tiempo contemporáneo. “Después de la Elección, Dios quiso que hubiera una marcada distinción entre el Sacerdote y el pueblo, porque el Sacerdote era una persona consagrada al servicio de Dios, y para esto Él quiso que Moisés se hiciera unas vestiduras consagradas, especiales y le puso muchos adornos para que el Pueblo los distinguiera. Dentro de la vestidura mandó a hacer una diadema de oro, la cual iba a poner en su cabeza, y se podía leer en ella: ‘Santidad a Jehová’, para que cualquier persona que lo viera supiera que aquel hombre era el sumo sacerdote.

“Moisés, como Siervo de Dios –no como sacerdote-, recibe aquella indicación de facultar a Aarón y a sus hijos como sacerdotes; primero, vestirlos con vestiduras sagradas para honrarlos y para hermosura de ellos, a fin de que se notara la distinción, y en segundo lugar, para consagrarlos al servicio de Dios.

“¿Qué iba a hacer Moisés con ellos antes de vestirlos?: lavarlos, limpiarlos, dejarlos listos porque aquellas vestiduras iban a ser de grande honor para ellos; posteriormente, con aquel aceite de la unción, lo unge como Sumo sacerdote. La autoridad de Moisés lo santificó, lo lavó y lo vistió con vestiduras únicas”.

Escogidos por Dios desde antes de la fundación del mundo

Después de este comparativo, el Apóstol del Señor, recordando la carta del apóstol Pablo a los Romanos, refirió: “Porque a los que antes conoció, a estos también llamó. Dios tenía todo planeado porque Él es quien se encarga de endurecer los corazones y de ablandarlos, porque no es del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia”.

Citó el ejemplo del llamamiento apostólico del apóstol Pablo: “Saulo no tenía compasión de la Iglesia. Consintió la muerte de Esteban, pero en el momento en que el Señor se manifiesta a él, agacha su cabeza y dice: ‘Qué quieres que yo haga’. Cayó rendido y seducido. Desde aquel momento, el Señor le encarga su ministerio. Así es que tu llamamiento, hermano y hermana, no fue casualidad. ¡Que hay impíos entre nosotros!, es normal, porque de noche un enemigo entró y sembró la cizaña; pero por amor al trigo permitió que la cizaña siguiera ahí.

El Apóstol de Jesucristo dio testimonio de un hermano que se convirtió en Australia. Este hermano se gozaba con la palabra de Dios, su esposa lo abandonó y lo corrieron de su congregación, sin embargo no se bautizaba porque no podía aceptar que el hermano Samuel fuera el único Apóstol de Jesucristo de este tiempo, a pesar de ir todos los días a la oración. Platicando un día con un obrero en aquel lugar le preguntó: ¿Tú crees que haya un sólo Apóstol en este tiempo para todo el mundo? Así es, le dijo el joven, y le pregunta:¿Tú conoces a otro? No. Pues yo tampoco. Me quedo con el que conozco. Dijo aquel hombre: ‘Díganle al hermano Samuel que me quiero bautizar’. ¿Cuándo Dios nos justificó? Cuando bajamos a las aguas del bautismo. Dijo el ministro: ‘Por la autoridad que de un Apóstol he recibido…’. Por eso, a los que justificó, a estos también glorificó, y a los que glorificó les dio potestad de ser llamados hijos de Dios.

Real sacerdocio y nación santa

Retomando el paralelismo del inicio de su mensaje, el Apóstol Naasón Joaquín señaló: “Hermanos: aquello es el bosquejo, lo que no podía ser perfecto, sombra de lo real y verdadero. Ahora sois nación santa y Pueblo adquirido por Dios. Ahora tú te conviertes en ese tabernáculo ¿Cuál es la gloria que Dios te ha dado? El ser llamado hijo de Dios.

“El hermano que andaba hundido en el mal y en la idolatría, el Señor lo saca, lo trae y lo sienta con los príncipes de su pueblo. Pues Dios también a mí me ha elegido y me dio una indicación: hacerlos sacerdotes para lavarlos y vestirlos con vestiduras únicas, y aunque la mayoría creyó en el hermano Samuel Joaquín, al dormir acabó su Ministerio: quedó sin vigencia, acabó su ciclo y con él la encomienda exclusiva dada a su ministerio… Pero el Ministerio que Dios deposita en mí les vuelve a dar vigencia: no quedasteis huérfanos, ahora sois mis hijos en la fe, porque yo os volví a dar vida en Cristo Jesús. ¿Crees en mi Elección? Pues esa es la hermosura que Dios te ha dado.

El Ministerio de la Reconciliación

En otro momento, el Apóstol de Jesucristo recordó: “Tú tienes la facultad –creyendo a la Elección- de hacer que Dios perdone tus pecados ¿Qué pasa cuando traes un alma del mundo? Dios te cubre multitud de pecados. Está en ti la facultad de que Dios te cubra multitud de pecados, y todavía hay una gracia: que el Ministerio de la reconciliación te vuelva a perdonar.

“En la reciente intervención que hizo el hermano Samuel Joaquín, por su autoridad, nuestros pecados fueron perdonados. Ni Siquiera fue necesario que él viniera a este lugar, envió a uno de sus siervos y con su autoridad nos hizo participar de la Santa Cena con libertad. Por eso dice la Palabra del Señor: ‘Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros, creed en sus profetas y seréis prosperados’. Solo puedes lavar tus vestiduras cuando entra en función el Ministerio de la Reconciliación. ¡Cuántas veces el hermano Samuel intercedió por nosotros! Y cuando acababa de hablar con su amigo nos decía: Ahora sí, participen con libertad.

“Los que ya fuimos bautizados, seguiremos siendo lavados cada vez que la autoridad apostólica intervenga por vosotros, y me haga que los santifique, porque si no fuera así, qué efecto tendrían todos los bautismos que desde diciembre hasta esta fecha se han realizado. ¿Tú crees que tuvieron un efecto? ¿Crees que tus pecados fueron perdonados? ¿Por la autoridad que los ministros recibieron del hermano Samuel? No, tuve que darles vigencia para que ellos siguieran bautizando.

Vestíos de la armadura de Dios

El Apóstol de Jesucristo comentó que ha recibido muchos correos y llamadas de jóvenes que quieren venir de otros países a reunión juvenil de Silao, a los cuales les dijo que en sus países va a haber reuniones para que sean enlistados en el trabajo espiritual.

Parafraseando la carta a los Efesios, dijo a la iglesia: “Por lo demás hijitos míos yo os fortalezco en el Señor, y en el poder de su fuerza os visto de toda la armadura de Dios, ciño vuestros lomos con la verdad y los protejo con la coraza de la justicia. Calzo vuestros pies con el apresto del Evangelio, tomo el escudo de la fe para que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno”.

Incitó a la iglesia para alzar las manos y empuñar la espada espiritual porque esta es la canción que hoy resuena entre vosotros: “A la batalla y a la victoria”. “No importa lo que los hombres digan de nosotros, lo que importa es lo que Dios nos ha dado, y yo te digo ahora: ‘Quítate el vestido de dolor, el vestido de luto y alístate para la batalla porque el tiempo ha llegado’, refirió.

Despedida

Antes de invitar a los presentes a la oración, les pidió seguir preparando a sus hijos para la batalla espiritual, que es la conquista de las almas a través del Evangelio de Cristo. En esta semana inicia su segunda gira universal por el sureste de la República Mexicana.
Después de elevar su oración, en compañía de la Iglesia, pidió el canto 473: “Salid valiente oh batallón de Israel”. Dijo que dedicó la oración final a la juventud para que Dios les de capacidad, y recordó que algunos irán a la obra a los países de habla hispana antes de agosto.

Al salir del templo, los niños que estaban en el mezzanine derramaban lágrimas a su paso. A ellos les dirigió unas palabras: “Dios los bendiga. Ustedes serán los que en un futuro irán al frente de este batallón”. El Apóstol de Jesucristo reanuda su Gira Universal visitando las iglesias del sureste de la República Mexicana.

Fuente: Unidad de Crónica Apostólica.

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Ivan Hernández

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