Oración apostólica en Hermosa Provincia.

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Berea Internacional.- 27 de julio de 2018, Guadalajara, Jalisco.

“Ser hijo de Dios es una grande gracia, es un grande poder, es una grande confianza, es una grande bondad que Dios nos concede”.

Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García

La Iglesia del Dios Vivo, Columna y Baluarte de la Verdad: La Luz del Mundo; tuvo la bendición, en esta mañana, de acompañar al Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García en su oración matutina.

Los coros de hermanos adolescentes, jóvenes y grandes, estuvieron presentes adorando al Señor y animando a la Iglesia a elevar su acción de gracias por las bendiciones recibidas en este día.

De igual manera, los hermanos que acudieron a su oración de cinco de la mañana, estuvieron con antelación acomodados en las calles adyacentes al templo sede internacional, esperando al Apóstol de Jesucristo para hacerle llegar su saludo y palabras de gratitud en el reconocimiento del gozo que siente toda la Iglesia por tenerle entre ellos.

Al término de su oración, el Apóstol del Señor, se encaminó hacia la casa apostólica donde le dirigió unas palabras al cuerpo ministerial que le acompañó en este día, donde les expresó la alegría que sentía de estar con la Iglesia en esta colonia y de volver a vivir la unidad del pueblo del Señor en la preparación para la Santa Cena 2018.

Explicó que en la organización de los gobiernos hay ministerios o secretarías que representan la autoridad para regir al país; cuando en este ejercicio administrativo hay recomendaciones, es porque esa persona tiene la autoridad y la facultad de resolver las situaciones; y cuando conocen al hijo de esta persona, saben que si se acercan a él, les podría ayudar en mucho; así nosotros, somos hijos de Dios, y dijo: “Ser hijo de Dios es una grande gracia, es un grande poder, es una grande confianza, es una grande bondad que Dios nos está concediendo.

Hijos quiere decir, que si ustedes pudieran ver alrededor, con los ojos espirituales, vieran todas estas calles llenas de ángeles que están sirviéndonos de día y de noche en todo lo que pidamos en el nombre del Señor, en beneficio de nuestra alma, Él nos lo conceda”.

El Apóstol del Señor explicó que, también en la vida de los hijos de Dios vienen situaciones difíciles y externó en referencia a esos ángeles: “Luchas, vienen a luchar con nosotros; enfermedades, vienen a sanarnos; necesidades, vienen a sacarnos de ellas; angustias, vienen a consolarlos; por qué, dirán muchos; por qué tan seguros…

No solamente es el amor, no solamente es la influencia de aquel título que se nos fue dado. Es verdad, la influencia que hay en nosotros hacia los ángeles, ¿por qué nos hacen caso?, porque somos hijos de Dios y ha mandado a los ángeles a hacernos caso; a servirnos, a atendernos”.

Habló de la grande bendición que va a celebrar la Iglesia del Señor al conmemorar la Santa Cena y recordó la celebración del Señor Jesucristo con sus apóstoles y las palabras que les dijo en aquella reunión; palabras que se cumplirán en cada uno de los que participen en esta conmemoración santa y dijo: “Para quien no tiene fe, será una fiesta tradicional; para los hijos de Dios cada fiesta, cada agosto, es aún más hermoso; como si fuera algo nuevo… Al témino de la Santa Cena nos regresamos saltando como becerros en manada”.

Enseñó también sobre la bendición que tiene la Iglesia del Señor al contribuir con sus ofrendas para que la obra de Dios siga creciendo y dijo: “Cualquier hombre que lee la Biblia sabe que el diezmo como la ofrenda, fueron establecidos por Dios antes de la Ley y ya en la Ley… Abraham diezmó, aun y cuando todavía no había pueblo, cuando todavía no había una ley, una norma establecida por Dios… El Señor le enseñó a Abraham a dar sus diezmos espirituales a través de la oración y también a dar sus diezmos materiales. Ya en la Ley de Dios podemos ver todas las ofrendas que se ofrecían…”.

Explicó que la Iglesia tiene prosperidad y crecimiento espiritual y material porque los hermanos cumplen con el Señor en sus diezmos y ofrendas, que de todo lo que el Señor les concede, los hermanos siguen el ejemplo de Abraham, dan su diezmo al Señor, el espiritual y el material. Por eso la Iglesia sigue creciendo y se puede ver en la celebración de bautismos por todo el mundo, la edificación de hermosas casas de oración, la realización de eventos, el apoyo a la superación de los jóvenes de la Iglesia para que sigan preparándose y explicó: “Todo esto sucede porque en la Iglesia se habla palabra de Dios, no se impone una doctrina”. Expresó que en la Iglesia se habla de ofrendas y diezmos, pero se habla primeramente de la elección, de la fe, del amor verdadero, de la eternidad, de la superación, porque la enseñanza de Cristo abarca todos los aspectos de la vida de los hermanos.

El Apóstol del Señor habló sobre la instrucción que tenemos en la Iglesia y dijo: “Toda la palabra de Dios se enseña para que vaya a nuestra mente, a nuestro raciocinio; cuando se vaya entendiendo esto, los hermanos solos van obedeciendo y haciendo las obras de Dios… Nunca vamos a dejar de ofrendar, la Iglesia va creciendo… La Iglesia es de Dios, no hay forma de detener a la Iglesia del Señor. Dios permitió la muerte del Señor Jesucristo, y creyó, Satanás y los hombres que con su muerte lo habían vencido; la muerte de Cristo fue para manifestar su poder en su resurrección”.

Enseñó que los apóstoles del Señor nunca tuvieron miedo ante las amenazas de aquellos que querían terminar con la Iglesia, por el contrario, seguían predicando, no se escandalizaban porque los llevaban a la cárcel, o eran golpeados, o los difamaban; al contrario, la Iglesia se fortalecía más.

Ejemplificó como al hermano Aarón y al apóstol de Jesucristo Samuel Joaquín les tocó vivir esto y la Iglesia no desapareció, siguió adelante y expresó: “Cuando Dios permite algo en sus Siervos no es para escandalizar a la Iglesia, es para demostrarle al mundo que no hay quien pare a la Iglesia, porque Él nos sostiene; si Dios con nosotros, quién contra nosotros. Somos la Iglesia de Dios, de eso estamos seguros.

Con nosotros no existe esa palabra de derrota, no hay forma de que puedan detener a la iglesia… Desde que entró la fe en nuestro corazón, sabemos en quién hemos creído.

La que rige nuestras vidas, es la enseñanza de Cristo; y los que son miembros de la Iglesia, que son convertidos por la fe y por el oír de la palabra de Dios han entendido que aunque vengan los ataques o las difamaciones no nos detenemos; al contrario, viene el celo de Dios y nos fortalecemos, seguimos adelante; que ha caminado con dificultades, es cierto, porque el Señor dijo: Pelearán muchos contra ti, pero no te vencerán. Solamente tenemos una regla: No vayas a desconfiar para que yo no te avergüence delante de ellos; porque todo lo que pidieras en mi nombre, yo lo voy a conceder, me refiero a todo lo que sea a favor de nuestra alma… La bendición de Dios es paz, tranquilidad, salud e incluye el beneficio económico y prosperidad porque abarca todo… No tenemos nada de que avergonzarnos, nuestra doctrina es santa. En esta palabra, los hombres se han basado para hacer sus constituciones, sus leyes, porque es una palabra perfecta; ellos tiene la letra, nosotros tenemos la razón, el espíritu y la revelación de Dios.

Fuente: Berea Internacional.

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Ivan Hernández

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