Misognia entre la clase política Mexicana

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Antes, durante y después de la celebración del Día Internacional de la Mujer, que conmemoró el pasado 8 de marzo los esfuerzos de las mujeres en la vindicación de sus derechos como trabajadoras y ciudadanas, la clase política y gobernante de México se volcó en elogios, aplaudiendo el esfuerzo, el talento y lucha constante de las mujeres.
En esos días, varios políticos ponderaron los avances, las políticas públicas  y la creación de nuevas leyes en favor de los derechos de las mujeres, así como el compromiso de las instituciones y autoridades de gobierno en términos de mejorar la situación de todas ellas, la cual sigue siendo difícil en diversos ámbitos de participación social, política y laboral. Cabe mencionar que esto último pocos lo dijeron.
Algunos políticos, queriendo elogiar a las mujeres, terminaron denigrándolas. Me refiero específicamente al  gobernador de Baja California, Francisco Arturo Vega de Lamadrid, mejor conocido como Kiko Vega, quien dijo a las mujeres en el evento Macro Jornada de Servicios “Oportunidad es Baja California”: “Ustedes son lo mejor que nos ha pasado. Están rebuenas todas para cuidar niños, para atender la casa, para cuando llega uno y ‘a ver, mijito, las pantunflitas’” (sic).
Estas palabras ofendieron a las mujeres de México y suscitaron reacciones encendidas, sobre todo entre los políticos no panistas, algunos de los cuales buscan sacar raja política de las desafortunadas expresiones del gobernador bajacaliforniano. En la Cámara de Diputados, las legisladoras federales de todos los partidos políticos reaccionaron con enfado por las palabras de Kiko Vega. Algunas lo calificaron como misógino, y otras como cobarde y cínico. La diputada priísta, Lourdes Quiñones Canales, se expresó así del gobernador albiazul: “Sólo a un mono neuronal se le ocurre pensar, en el siglo XXI, que las mujeres únicamente estamos destinadas a cuidar niños, a atender la casa y acercar las pantuflas al señor. Sólo un cretino puede atreverse a utilizar públicamente palabras con doble sentido para referirse a las mujeres. Quien violenta y discrimina a las mujeres, viola la Constitución y la ley, y quien viola las normas jurídicas, es un delincuente”. Kiko Vega, afirma Luciano Franco en una nota publicada en el diario capitalino Crónica, “había logrado lo que cualquier político sueña: unir a todas [las diputadas]… pero en su contra”
El caso ya está en manos del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), quien admitió la queja formal presentada por Elvira Luna Pineda, vicepresidenta de la Comisión de Género de la Confederación de Colegios y Asociaciones de Abogados de México, por considerar que las expresiones del gobernador son “misóginas y discriminatorias”. La abogada en referencia pidió al organismo encargado de recibir y resolver las reclamaciones y quejas por actos discriminatorios, “que se dicten las medidas de prevención y reparación, además de las sanciones correspondientes en contra del gobernador Vega”.
Es muy importante que este caso no quede en la impunidad, como quedaron en el pasado las expresiones machistas y misóginas del ex presidente de México, Vicente Fox Quesada, quien ofendió a las mujeres de nuestro país al decir que “el 75 por ciento de los hogares de México tienen una lavadora, y no precisamente de dos patas”. Me queda claro que la misoginia no es exclusiva de los gobernantes y políticos del PAN. Y lo digo porque recuerdo el caso del diputado priísta Salvador Arellano, quien tuvo un resbalón al comparar a las mujeres con la tierra de cultivo, a las que hay que trabajar y abonar, para que den buenos productos, dijo.
En esos días, varios políticos propusieron educar y sensibilizar a los diputados; incluso, se habló de la posibilidad de que Ricardo Bucio, presidente del Conapred, impartiera un curso de sensibilización que permitiera a los legisladores de México eliminar el lenguaje misógino.
En mi opinión, estas expresiones misóginas son resultado de un problema cultural y de valores, que evidencia el machismo existente en el ánimo de varios miembros de la clase política mexicana, quienes están lejos de asumir y respetar la igualdad de género, lo que implica que los hombres y mujeres de México deben ser tratados con el mismo respeto y recibir los mismos beneficios.
Publicado en El Occidental, el día 14 de marzo de 2015
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